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Misiles latinos de amplio espectro…

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El empleo de cohetes y misiles en Iberoamérica se remonta a 1982,  cuando debutan en combate los “Exocet”, “Sea Skua” y “Sidewinder L” durante la Guerra de Malvinas y se producen algunos derribos con SAM (antiaéreos), desde Ecuador a Centroamérica.

Hacia 1966, las autoridades argentinas decidieron fabricar un misil antibuque aire-superficie propulsado a combustible sólido para  la Aviación Naval y la Fuerza Aérea, proyecto del que finalmente desistió. Se planificaron 300 ejemplares de este tipo, de los que se fabricaron unos 50 prototipos, probándolos a partir de aviones T-28, pero se abandonó el programa por falta de recursos.
En 1975 se diseñarían, basados en el Vigilant británico, unos misiles antitanque de prestaciones similares al original, los Mathogo 1 y 2 (este último más eficaz), a los que seguiría el prototipo Mathogo 3000 contra helicópteros. Estos sistemas podrían, eventualmente, haber llegado a venderse a Irán durante su conflicto con Irak, hecho ni desmentido ni confirmado. Les sucedió el Cibel 2K, al que también afectaron los recortes presupuestarios tras sus primeros lanzamientos. Le hubiera seguido el MATVA, bastante similar al MILAN.
El misil argentino más famoso internacionalmente fue el Cóndor, presente en el Salón de Le Bourget (París) de 1985, cuyas secretas instalaciones en la localidad cordobesa de Faldas del Carmen tuvo el privilegio de ser visitado, entre las pocas personas externas que lo hicieron, fue el presidente de Grupo Edefa, Javier Taibo. Ciertos desarrollos, con financiación árabe, convocaban a prestigiosos profesionales alemanes, vaciando prácticamente un departamento técnico de la germana MBB, que, no obstante, participó en el proyecto, valorado en más de 400 millones de dólares. Esta firma se desvinculó oficialmente del mismo en 1986, aunque su puesta a punto continuó.

En su versión II, propulsada por combustible sólido, con una carga de 500 kg., recorrería 1.000 km. Sumados Egipto, Irak y Arabia Saudita al programa, denominado localmente Badr 2, significando la apertura de  fábricas en el primero de esos países con militares argentinos, hubo presiones internacionales para  terminar la experiencia y, teóricamente, destruirla en 1993. Un heredero, más acorde al finalmente adoptado Régimen de Control de Tecnología de Misiles, es el Tronador, probado en 2007 cerca de la ciudad de Bahía Blanca, propulsado por  combustible líquido (hidracina), capaz de llevar una carga de 300 kg. a 300 km.
Respecto a misiles aire-aire, los Sidewinder debutaron en la Aviación Naval en 1971, cuando fue necesario armar a los entonces nuevos McDonnell Douglas A4-Q Skyhawk. En 1972, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) recibía los Mirage III equipados con 20 misiles Matra 530 de cabezas intercambiables, infrarrojas o BVR (Beyond Visual Range), utilizables más allá del alcance visual. Un lustro después arribarían 30 Matra Magic R-550 Mk I, también a la FAA. En 1979 serían 80, acompañando a 14  nuevos cazabombarderos Super Etendard aeronavales. No se usaron en Malvinas, pues terminaron de llegar en agosto de 1982, y se incorporarían 20 más (sumándose a los Matra 530) libios, durante la contienda.

Malvinas
Reconocidamente, la vedette del conflicto de las Malvinas fue el AM39 Exocet, lanzado desde los Super Etendard, hundiendo o dañando seriamente diversos navíos británicos. Incluso desde una improvisada plataforma terrestre en esas islas, destruía el hangar y el Wessex del buque Glamorgan. Casi irónicamente, un soldado argentino derribó un Harrier con un impreciso misil Blowpipe inglés alineado frente a las toberas del motor durante un ataque rasante. Con idéntico modelo, los británicos abatían un MB339 argentino.
Otro exitoso estreno aeronaval con los mismos Harrier fueron los Sidewinder L, recibidos en Ascensión por la Flota inglesa, que derribarían la mayoría de los aviones argentinos, equipados con versiones antiguas. A su vez, el binomio británico Westland Lynx-Sea Skua daba cuenta de uno o dos buques del país sudamericano en su debut bélico.
Los Rafael Shafrir II Mk 4, que acompañaron a los Dagger que la Fuerza Aérea adquirió en 1978 con ocasión de los roces fronterizos con Chile –también dotándose con Shafrir– por el Canal de Beagle, llegando a 366 unidades en pocos años, registraban muy pobres desempeños, por lo cual mal participaron en el enfrentamiento, siendo dados de baja  años después. Tal vez ciertos componentes pudieron haber sido de nuevo aprovechados en diseños vernáculos. En 2001, para los A-4AR, llegan AIM-9L Sidewinder. En 2005 se incorporan 30 AIM-9M, reconvirtiéndose algunos L a M.
Mientras, el Ejército montó TOW sobre sus vehículos Hummer. Posteriormente, las Fuerzas Armadas argentinas sólo desarrollaron proyectos puntuales, como remotorizar –con interés peruano– los Selenia Aspide utilizados en las fragatas Meko 360 (también portando 8 MM40 Exocet) de la Armada o algunos Sidewinder de la Fuerza Aérea, buscando simultáneamente con el Gobierno brasileño, a través de las fábricas Méctron y Avibras, modernizar electrónicamente los misiles Exocet y Matra Magic.

Brasil, gradual y seguro
En Brasil, los estudios comenzaron en la Escuela Técnica del Ejército en1949, que luego sería el Instituto Militar de Ingeniería. Un proyecto iniciado en 1952 y ejecutado en 1970, el M-108, sería el primer lanzacohetes, después modificado por Avibras. También se trabajaba en cohetes sonda meteorológicos. En 1957, uno de ellos, lanzado desde un cañón antiaéreo de 88 mm., alcanzó la altura de 30 km. Ya en los sesenta, desde su propio campo de pruebas en la Restinga de Marambaia, cerca de Río de Janeiro, el Ejército experimentaba un carro lanzacohetes, el M-108R, sobre un chasis del rodado Greyhound M-8, con 14 tubos de calibre 81 mm.
Los primeros misiles reales en Brasil, fueron los Matra 530 de los Mirage III de la Fuerza Aérea, en 1972. Luego, llegarían los F-5E/F con Sidewinder B. A fines de los noventa, resurgiendo la Aviación Naval de ala fija, arribarían, junto a 23 A-4K, 217 Sidewinder H, mayoritariamente sin motores, produciéndose su primer lanzamiento en 2009, tras ser recuperados por Mectron, una fábrica local de misiles propios o compartidos (como el Darter sudafricano).
 El primero fue el MAA-1 Piranha, también probado en Sudáfrica en los años noventa, tornándose operacional en 1998. Su desarrollo, iniciado en 1976, se aceleró después de la Guerra de las Malvinas, superando claramente a los Sidewinder B y E. Imbel, fue el responsable inicial de los propelentes sólidos, lo cual quedó a cargo, posteriormente, del Instituto de Aeronáutica y Espacio del CTA, dirigido por el mítico brigadier Hugo Piva, quien, durante una posterior pasaje por Irak, ofreció el proyecto a Sadam Hussein.
En principio destinado a equipar a los F-5 de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña), siendo modificado para acoplarlos a sus estructuras alares, homologándolo debidamente, principalmente es usado en los Super Tucano y en los AMX modernizados a A-1. Otro desarrollo, el MAA-1B, de gran perfil aerodinámico, se aproxima a los ingenios de cuarta generación, compitiendo en precio con el Rafael Derby, pudiéndose usar con visores de casco (HMD). Aparentemente, posee características extremadamente sensibles para distinguir eficazmente entre blancos y señuelos.
Sorteando diversas dificultades de proyecto (nacionalizándolo más de lo esperado  inicialmente, tras las negativas estadounidenses a proveer componentes), Mectron también fabrica el misil anti radiación MAR-1, ya exportado a Paquistán. Al parecer, sería un derivado muy mejorado y actualizado del AGM-48 no devuelto a la RAF (Royal Air Force), cuando fue interceptado un Vulcan en 1982 durante el conflicto de Malvinas, potenciado por las negativas estadounidenses a vender en 2003 un lote de AGM-88.
Tanto el Comando General de Tecnología Aeroespacial (CTA), coordinador del proyecto y que ha desarrollado las cabezas de búsqueda; como la empresa Opto/Eletrónica, también proveedor del MAA-1, fueron copartícipes fundamentales. El MAR-1 detecta radiaciones a poco más de 500 km. y su alcance efectivo es de unos 55 km. con cargas de 90 kg., probablemente a velocidad supersónica. Paquistán los usa en los Mirage V y los JF-17 y Brasil lo prueba en el AMX/A-1.
Mectron también ofrece el misil antitanque MSS-1.2, con guía por láser para cortas distancias y opción a ser anti helicóptero próximamente. Su historia comenzó en 1986, cuando el Ejército preseleccionó al MAF (Misil Anti Carro de Infantería) de Oto Melara, designando como socio nacional a la entonces pujante Engesa, creando, con Embraer, a Engemissil.
Finalizada la guerra Irán-Irak en 1988, Engesa y Avibras (fabricante del sistema de cohetes por saturación Astros), activas proveedoras de los contrincantes, entraron en crisis congelando el programa. Engemissil fue disuelta por el gobierno Collor, siendo posteriormente retomada la iniciativa por Mectron. El presidente Fernando Enrique Cardoso, adherido al llamado Régimen de Control de Tecnología de Misiles, limitó algunas audaces propuestas. Mayoritariamente, los programas puntuales en curso no sufrirían mayores rémoras que las tradicionales dificultades para obtener componentes delicados.

Navales y aeronavales
Respecto a misiles antitanque, Avibras propuso los filoguiados FOG, luego superados por las nuevas tecnologías, justamente representadas por el MSS-1.2, orientado por láser hasta el blanco a 5 km. Fue entregado tanto al Ejército como a los Fusileros Navales. Simultáneamente, y en un proyecto muy similar al AT-4 (aún plenamente disponible en el Ejército) se desarrolló el ALAC (Arma Liviana Anti Carro). Actualmente, la Aviación del Ejército evalúa el misil aire-tierra MAS 5.1 y el tierra-aire MSA 3.1. El Ejército utiliza desde el Euromissile Eryx AC para cortas distancias, hasta el MILAN 3, los Igla 1 y 2 y el citado AT-4 (como los fusileros navales, también usuarios del Mistral).
La Marina lo haría con el proyecto superficie-superficie MSS-1, casi una adaptación local del Exocet, involucrando a Mectron y Avibras, entre otras empresas. También la sudafricana Denel ofreció nacionalizar su misil antiaéreo Umkhonto de alcance intermedio, entre el Aspide y el Exocet, pero todavía Brasil sigue utilizando sistemas extranjeros.
Utiliza el Sea Wolf en las buques Tipo 22 y 23, así como el MM40 Exocet, en las corbetas de las clases Inhaúma y Barroso y en las fragatas Niteroi modernizadas, también usuarias del Aspide, con lanzadores óctuples Albatros/Mod 7. La Aviación Naval, con el Sea Skua en los helicópteros Super Lynx, destinó el AM39 Block 2 Exocet recién adquirido a sus Eurocopter EC725 y utilizó versiones anteriores con los Sea King, hoy en vías de desprogramación. Los Sikorsky S-70B integrarán el Konsberg AGM-119B Penguin.
Mientras, la Artillería Antiaérea de la FAB usa el Igla, la aviación aún espera nuevos desarrollos de Mectron (MAA-2 y Darter) y ha adquirido Rafael  Pithon III, IV y Derby, existiendo algunos Matra 550 para los Mirage 2000 y requiriendo propuestas AMRAAM para sus futuros cazas. La última apuesta tecnológica brasileña es la evolución desde el popular sistema de saturación informatizado Astros (exportado a Colombia, Malasia, Arabia Saudita, Kuwait y Qatar) a misiles de crucero nacionales.
Denominados Astros 2020, lanzarían desde plataformas fijas o móviles cargas a una distancia alejada 300 km. –tal vez inicialmente  menor–, siendo la propuesta más ambiciosa del grupo Avibras (coparticipado por el Estado brasileño), también fabricante de los conocidos cohetes Sbat 70. Las autoridades ya comenzaron a financiar el proyecto, sobre un total próximo a los 900 millones de dólares. No obstante, Brasil también recibió propuestas para misiles de crucero de Brahmos Aeroespace, con fluidos contactos locales, existiendo interés oficial en asociaciones militares estratégicas con India.

Modernidad chilena y misiles incas
Chile, al contrario que Brasil, descarta complejos desarrollos locales, adquiriendo modernos sistemas en los mercados internacionales, diplomacia mediante, con escasas restricciones. Tal política parece dar excelentes resultados. Actualmente los chilenos son los únicos que poseen misiles submarinos SM39 Exocet (sumergibles Scorpene mediante) y AMRAAM occidentales AGM 120 aire-aire, con su versión terrestre noruega Kongsberg NASAMS de seis lanzadores tierra-aire utilizada por la FACh para resguardar bases junto al Mistral.
Además del AMRAAM para los F-16, de Sidewinder actualizados –muy posteriores al J, adquiridos en 1975 para los viejos Hunter–, del Rafael Derby y de los Rafael Pithon 4 y 5 para los F-5 III Plus, la FACh posee, además, misiles aire-superficie AGM- 65 Maverick antirradar, AGM-88 HARM, antibuques Harpoon y bombas guiadas Paveway.
Estados Unidos aceptó vender al Ejército chileno sistemas M1097, Stinger, Avenger y MLRS M-270. Esta Fuerza también recurre al MBDA Mistral como dispositivo tierra-aire y usa, además de centenas de Rafael Spike como antitanques, a los Carl Gustav M3 y los AT-4, al igual que en la Infantería de Marina. Este cuerpo utiliza desde M-72 LAW hasta Exocet en baterías Excalibur. Los buques cuentan con baterías de Sea Wolf, Sea Sparrow, Barak, Exocet en diversas versiones, SM-1 y Harpoon (también aeronavales), con modernos estándares occidentales.
Perú, su antiguo rival, fue el primer país sudamericano en recibir equipamiento oriental, manteniendo el occidental. Los AS30 de los Mirage V adquiridos por la FAP (Fuerza Aérea del Perú) en 1968, serían los primeros misiles sudamericanos. Años después estrenaría los rusos Atoll en ese modelo, que  habían debutado localmente con los Su-22 en 1977.
La FAP, al adquirir, tras reveses militares con Ecuador, los Matra Magic II, fue la primera usuaria sudamericana de misiles de largo alcance Vympel, en los MiG 29, y, desde 1999, los antirradiación KH-58 en los Su-25 y, antes, AT-6 en los Mi-35M (y hoy en Mi-17), junto a los Igla V. Diversos misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) utilizan sus escuadrones de Defensa Aérea, desde los SA-7A y B Grail hasta los Igla, pasando por los clásicos Strella 2 y 3.
Antes, el Ejército incorporó sistemas misilísticos rusos Strela y Pechora (entonces una novedad regional), seguidos de los AT-3 Malyutka I y II. Actualmente recibe MANPADS chinos QW-8, o AT-HJ8, compartiendo los arsenales de material occidental, como los Javelin o los nuevos Spike israelíes, junto a los modernos Kornet rusos montados en AMX-13 y, seguramente, lanzadores Smerch.
La Infantería de Marina usa SA-16 Igla antiaéreos y AT-5 Konkurs y el resto de la  Armada, tras adquirir los MM40 Exocet (ya poseyendo los MM38 y los AM39), mantiene aún los Aspide I y pretende convertir los Otomat a MK2 OTHT, mientras fue autorizada por Estados Unidos a negociar Sea Sparrow para las fragatas Lupo.

Lecciones ecuatorianas, venezolanas y colombianas
Si algo enseñó la guerra peruano-ecuatoriana de 1995 fue la importancia de las opciones misilísticas para enfrentar a un aparentemente imponente aparato bélico, con riesgo de mantenimiento insuficiente. Así, Ecuador conseguía derribar aeronaves enemigas con MANPADS rusos y los Mirage F1, estrenando los Matra Magic II en Sudamérica, demostrarían el valor del misil de medio alcance, fuera todavía del inventario peruano.
Hoy día, la FAE (Fuerza Aérea Ecuatoriana) maneja un apreciable abanico, desde los Darter y Kukri sudafricanos, hasta los Rafael Pithon 4, Rafael Derby o los MAA-1 Piraña, el cual se amplía más aún, en el caso del Ejército, el mayor usuario de Blowpipe. Además, como antiaéreos utiliza los rusos Strela, autopropulsados Gecko, e Igla, junto al europeo Mistral o los chinos HN-5. Como antitanques hay desde Spike o MAPATS israelíes, hasta el Hot 3 o MILAN, pasando por el Sagger y el HJ-8. La Armada emplea MM40 y MM38 Exocet, Aspide e IAI Gabriel.
Enfrentando desde hostilidades regionales, hasta un terrible conflicto interno, las Fuerzas Armadas colombianas deben recurrir a misiles, bombas inteligentes Paveway (con las que liquidaron a muchos líderes narcoterroristas, que también buscaban poseer MANPADS) y otros recursos electrónicos. Si bien la FAC (Fuerza Aérea Colombiana) se distingue por la calidad de sus misiles, desde el Python hasta el Derby, pasando por los MAA-1, los Sidewinder o adaptaciones del Nimrod israelí, el Ejército usa desde los tradicionales, Javelin, TOW y LAW, hasta baterías de Nimrod en vehículos M-462 o individuales y misiles Spike en los M-117. La Armada utiliza baterías de MBDA Simbad/Mistral y MM40 Exocet, previendo evaluar Sea Wolf y Barak próximamente.
Tanto como aliado de Occidente, u hoy como su caballo de Troya en América, Venezuela, sobre un mar de hidrocarburos, pudo tener equipos militares de vanguardia. Hacia 1972 se incorporaron CF-5 canadienses; en 1973 llegaron Mirage V con misiles Sidewinder B; en 1982 incorporó F-16A/B con Sidewinder L y, en 1989, se modernizarían los mismos Mirage, dotándolos con AM39 Exocet y Magic II. Los CF-5, se actualizarían con Sidewinder P3 y con los Su-30, en 2007 arribarían misiles aire-aire R-73 de corto alcance, R-27 y R-77 de mediano y R-27ER de largo, además de aire-tierra AS-14, AS-17 y AS-18.
El armamento terrestre de la FAV (Fuerza Aérea Venezolana) incluiría sistemas Barak 3 y MBDA Mistral Atlas. Además, el Comando de Defensa Aeroespacial Integral posee los antiaéreos Pechora 2M. Simultáneamente, se aguarda montar los sofisticados medios antiaéreos Tor M1 y se hace lo propio con el S-300PMU-2 y, tal vez, con el Buk M1, advertida Caracas de no reenviarlos a Irán, país acusado en Occidente de instalar bases experimentales de misiles de largo alcance Shahab 3 (2.000 km.) o Scud modificados.
Los cuerpos especiales terrestres de todas las fuerzas usan AT-4, Carl Gustav y LAW 72. A ellos hoy se suman los SA-18 Igla, así como los MAPATS 2 e Igla del Ejército. En la Armada, mientras la Infantería de Marina posee 12 Bofors RBS-70 e Igla, las fragatas Mariscal Sucre, usan 8 MBDA Aspide y 8 Otomat MK 2, también presentes en los patrulleros Federación. Venezuela intenta adquirir submarinos Amur con misiles 3M antibuque o antisuperficie.

Los otros países
El Gobierno venezolano, además, apoya en los esfuerzos militares a sus colegas bolivianos, aún molestos por haber enviado autoridades anteriores MANPADS chinos a Estados Unidos. Además de la capacidad de los nuevos K-8 bolivianos para usar misiles PL-5 y 7, se estima que el país posee algunas cantidades del misil antiaéreo de segunda generación HN-5, de la misma procedencia, y dos o tres versiones, incluso recientes, del antitanque HJ-8 Flecha Roja, también usado en Perú y otros países de la región.
Los primeros clientes sudamericanos del mismo, los Fusileros Navales uruguayos, ya hace años los desactivaron y el único misil en servicio en la República Oriental son los MILAN del Ejército. Paraguay, país sin misiles, accedería a 150 Javelin con su actual programa de rearme, que, de confirmar la compra del L-159, también comprendería Sidewinder.
Si esto no fuera así, la filial brasileña de Elbit, Aeroletrónica, junto a su compatriota Ares, proponen el sistema Star, convirtiendo cohetes de 68,7 y 80 mm. en misiles teleguiados por láser, aire-tierra o tierra-tierra, con un alcance de 8 km., pudiéndose montar en helicópteros, aeronaves contra insurgencia (COIN) o vehículos, asegurando una total eficacia contra blindajes livianos. Tal vez una interesante opción para algunos países centroamericanos que no tuvieron la distinción de recibir miles SAM, AT-3 e Igla, como Nicaragua, con algunos vendidos oficialmente, otros destruidos, unos cuantos desaparecidos y el resto  almacenados.
Una opción económica de segunda generación es el misil Lahat que tiene el Ejército hondureño, mientras su Fuerza Aérea utiliza en sus F-5 el Sidewinder N (aunque podría tratarse de MAA-1 Piranha), habiendo sido la única Fuerza Aérea americana en registrar un derribo, en 1985, de un helicóptero sandinista con un misil Shafrir 2, desde un viejo cazabombardero Super Mystère B2. El Salvador también tuvo Shafrir 2.
Se estima que, aunque los misiles aire-aire más comunes de los F-5 mexicanos fueron los Sidewinder B o P, actualmente usa el N. El Ejército utiliza unos pocos MILAN, la Infantería de Marina los Igla S y el Gabriel MK II, también presente en buques de la Armada, como las baterías de Igla en las corbetas Durango. Los marinos afirman que están desarrollando su propio misil. De Cuba no hay datos confiables, aunque se estima que varias decenas de misiles Strela en diversas configuraciones, baterías de SA-8 Gecko, Pechora y algunos Frog, además de Advanced Atoll y Archer aire-aire, pueden ser su columna dorsal en la materia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografías por orden de aparición:

Lanzamiento de un “Exocet” MM40 (foto MBDA).

"Exocet" y "Sea King" argentinos.

El ALAC brasileño, sustituto regional del AT-4.

Binomio legendario de "Super Etendart" y "Exocet".

Rafael "Python 3" y MAA-1 en el F-5 brasileño.

Mectron MSS 1.2 antitanque.

El "Astros II" en Malasia.

El "Sea Wolf", presente en buques ex Royal Navy brasileños y chilenos.

"Spike". El antitanque andino.

"Kornet", nueva presencia rusa en Sudamérica.

El "Aspide", un partenaire naval en diversas opciones.

La FACh con AMRAAM y "Sidewinder" actualizados.

El Rafael “Derby” ampliando su presencia regional.

Los seis "MILAN" mexicanos.

Javier Bonilla
Corresponsal de Grupo Edefa en Uruguay y Brasil

 

 
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