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Europa: De libros blancos de la Defensa y cláusulas de escape

El manido mantra del momento de Europa parece que se hará realidad, no porque se decida por voluntad propia, sino que los acontecimientos, larvados desde hace más de diez años, se materializan por la presión que viene del Este (Rusia y Ucrania) y del Oeste (Estados Unidos). En 2014, la primera invasión rusa de Ucrania activó los mecanismos de aumento de inversión en la OTAN, que debían alcanzar el 2 por ciento del PIB una década después. No fue la invasión a gran escala rusa de 2022, ni un acuerdo dentro de Europa, sino la política del presidente Trump por el que ha cristalizado el compromiso alcanzado por la UE de incrementar su inversión en Defensa, movimiento paralelo al de la apuesta por su industria nacional. Hace poco se presentaba el Libro Blanco sobre el Futuro de la Defensa Europea, documento que forma una moderna trilogía, con la Brújula Estratégica y la Declaración de Versalles de 2022, de un pack fundacional para la Europa de la Defensa.

 

Si hasta hace bien poco se conformaba con el soft power, con la ruptura del vínculo trasatlántico con Washington y las presiones de la guerra de Ucrania, no queda más remedio que llevar al siguiente nivel la estrategia. El Libro Blanco habla de la autonomía estratégica de Europa y su industria y de apoyar a Ucrania, incluso a su industria, que podrá vender también en Europa en condiciones preferenciales. Los retos no son pocos, más allá de las abrumadoras cifras. Al habitual soft power de Europa como actor internacional, se suma la inestabilidad política en la mayoría de los países que la forman, algo que parece ya ser parte de la carga genética del Viejo Continente. Al liderazgo alemán surgido tras la invasión de Ucrania se suma un renovado protagonismo francés.

 

El Libro Blanco sobre la Defensa Europea/Preparación 2030 presentado por la Comisión Europea desglosa un importante paquete de medidas que ya anticipamos. Mientras que el Plan Rearmar Europa/Preparación 2030 se centra en el refuerzo de las capacidades de defensa y los instrumentos preparados para ello, el Libro Blanco lo hace en la defensa y las necesidades de inversión detectadas. Ursula von der Leyen lo dejó claro al afirmar que la era de los dividendos de la paz ha terminado, animando a invertir en defensa, a desarrollar capacidades y fortalecer la industria europea. Debemos comprar más producción europea para reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa, estimular la innovación y crear un mercado de equipos de defensa en la UE.

 

Entre las líneas de actuación están las capacidades críticas, agregar demanda, incrementar la colaboración en compras, seguir apoyando a Ucrania e integrar su industria de defensa con la europea, simplificar normativas y acelerar el desarrollo con tecnologías como la IA y la cuántica, además de prepararse para el peor escenario mejorando la movilidad militar, elevando reservas y fortaleciendo fronteras. De los 800.000 millones de euros anunciados, la mayoría son deberes de cada país miembro, ya que sólo estarán 150.000 millones a disposición de los países en forma de préstamos para adquisiciones prioritarias. Además de los fondos del Banco Europeo de Inversiones, se activa la cláusula de escape fiscal, para que los países que lo soliciten se desvíen de los objetivos de estabilidad (inflación, déficit y deuda) hasta un máximo del 1,5 por ciento del PIB si es para incrementar su presupuesto de defensa, pero un año por cada activación y durante un periodo de cuatro.


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